Portadas

Una historia dividida

Posted by Joan Fusté on 28 Jun 2018

Coleccionar la rareza

Cuando uno colecciona libros lo hace por amor a los mismos, o a un tema determinado, o a un autor (o autora, y juro que es la última vez que uso la fórmula de géneros!). Tal vez nos interesa más la antiguedad del libro que su contenido, o su extrema rareza. Criterios los hay y muchos. Hoy quiero comentar uno con el que me he encontrado de casualidad, la de los libros que comparten ilustración en su portada.

Continuidad

Cuando digo que comparten, me refiero a que una sola imagen o ilustración transcurre entre dos o más portadas de los libros, formando un todo. Es como si el artista hubiera cortado la imagen en varias partes y éstas fueran usadas en distintos libros. Esta práctica puede parecer hasta lógica en una serie de libros de una misma saga, pongo por caso los de Armistead Maupin, que incluso tienen continuidad en el lomo del libro. Lo que no es tan normal es que dos libros de distintos autores compartan la misma ilustración (como se ve en la cabecera de este post). ¿Tienen algo que ver entre sí? Como mucho, pertenecen a la misma colección. Es curioso cuando menos. Y claro, al que está siempre al acecho de nuevas oportunidades de coleccionismo, como es mi caso, esto no puede dejarse perder.



En otros casos, como la edición de It en francés ("Ça"), en tres tomos, la continuidad de la ilustración es sólo para el escenario de la misma, no para la acción o los personajes que ocurren en él. Esta fue la primera vez que ví algo así, y me llamó la atención. El comentario más común sobre este particular es: "uy, yo en francés no me lo leo". Bien, la novela en sí ya la leí hace años, y leerla en francés no sería mucho problema. El caso es que estos libros no se compran para leerlos (o si), si no por el hecho de compartir portada. Resumiendo, se coleccionan como objetos, nada más. Los coleccionistas somos así, buscamos la excusa perfecta para justificar nuestras acciones. "¿Tú te has leído todos los libros que tienes?". No, claro que no. Muchos están ahí para cuando haga falta, ya sea para consultar algo o por tener tiempo libre de sobras. En los tiempos actuales, con casi todo digitalizado, mantener un espacio ocupado por el papel impreso parece absurdo. Quienes amamos el olor y el tacto de un libro no nos hacemos esta pregunta. El objeto físico no tiene comparación con una serie de bits en un soporte digital.

El reto

El desafío está ahí. Encontrar más libros con esta característica. Compartir portada. Voy a necesitar un poco de ayuda... :-)

Ah, y para que se pueda ver bien el efecto de las portada de la cabecera de este post, repito la imagen aquí: