Protección

Invertir para preservar

Posted by Joan Fusté on 21 Jun 2018

Invertir en protección

Algo en lo que no se suele pensar cuando se empieza una colección es en la protección de la misma. Hay excepciones, por supuesto, como es el caso de los álbumes de cromos, por razones obvias, etc. Sin embargo en la mayoría de casos no se piensa en ello. Como ejemplo, los libros. Como mucho, pensamos en que no les de mucho la luz (o nada), guardarlos al resguardo de humedades y del polvo, y poco más. Es suficiente, ¿verdad?

No. No lo es. Pero para el nivel ordinario de una colección de libros puede parecer que sí. Es cuando elevamos el nivel a algo superior cuando surge la pregunta ¿lo estoy haciendo bien? Cuando en lugar de coleccionar libros de tirada masiva, libros de bolsillo, etc. pasamos a ediciones de tapa dura, ediciones firmadas o primeras ediciones. Hablo de libros que cuesta entre 5 y 1.000 veces lo que una edición ordinaria (y si, no me equivoco por mucho, quizás por poco...).

¿Qué hacer en esos casos? Y cuándo hacerlo... porque tener doscientas primeras ediciones en casa, en una simple estantería, es perder valor de esas ediciones sin lugar a dudas, cada día que pasa. Por suerte no me encuentro aún en esa fase. Apenas he empezado a subir el nivel de mi estimado escritor fetiche, Philip K Dick. Tras conseguir centenares de ediciones en decenas de idiomas y formatos, creo que llegó el momento de invertir un poquito más en ediciones especiales. Primeras ediciones, ediciones de pruebas, y si es factible, alguna edición firmada (con una ya me conformaría). Por tanto, y antes de que la cantidad sea prohibitiva, ¿qué protección merece una edición especial? Consultando varias fuentes, las cajas de cartón sin ácido de nivel museo podrían ser una solución. Eso sí, el libro queda oculto a la vista de todas todas. Y la propia caja necesita un tratamiento adecuado. No deja de ser cartón. Lo peor es su coste. Hay que pedirlas prácticamente a medida, y eso encarece mucho su precio.

Así que... para mis primeros tres o cuatro ejemplares "a proteger" me he decantado por otra solución. Las cajas de metacrilato. Una caja con tapa practicable, totalmente transparente, muy sólida, y que protegerá estructuralmente los libros que albergue. El tema de luz y humedad siguen siendo elementos externos a tener en cuenta. Por tanto su ubicación deberá estudiarse bien. Por lo menos consigo tres cosas: estructura, ausencia de polvo, y visibilidad.

La prueba con tres o cuatro libros determinará si vale la pena seguir este camino. El coste es de 1/4 de las cajas de cartón por libro. Poca broma...